jueves, mayo 07, 2015

Impaciencia del Corazón

Hace muchísimos años leí a Stefan Zweig, un libro que se llama Impaciencia del Corazón.  El destino me preparaba a este madre denominada el Pinche Facebook.

Para darle contexto del libro les dejo la reseña de Wiki:
"El joven teniente de caballería austriaco Anton Hofmiller es invitado al castillo del ennoblecido judío húngaro Lajos von Kekesfalva. Allí conoce a su hija Edith, confinada a una silla de ruedas, por la que siente una gran compasión que le lleva a prometerle en vano una curación imposible, y a alimentar un amor que no corresponde. Edith se enamora perdidamente del incauto oficial, que la tortura a pesar suyo con sus continuos cambios de actitud, inducidos por el miedo al ridículo ante sus amigos si llegara a conocerse su relación. Cuando Edith se da cuenta de esto, se quita la vida. Abrumado por la culpa, Hofmiller acude con alivio al frente de la recién iniciada Primera Guerra Mundial, donde su indiferencia ante la muerte le lleva a convertirse en un héroe admirado por todos, pero despreciado por sí mismo."

Pronto, muy pronto, entendí ese concepto que titula el libro. mezcla de lástima, compasión, ganas de salir corriendo y en algunas ocasiones una pizca de miedo (¿desprecio?).  Un sentimiento complejo pero muy tangible, esa impaciencia del corazón.  Y ahora con la desgracia de Nepal, veo a esos bebés rescatados, saliendo de los escombros y quiero llorar, mandarles todo lo que tengo y también de no voltear e ignorarlos.

El libro es el libro de los cobardes, el libro de las motivaciones reales de algunos héroes, de los héroes que corren de sí mismos.  A final de cuentas es el libro de los Likes Pasivos.  Faceebook y Social Media en general acabará siendo la pinche paralítica que te obliga a casarte con ella, que uno accede impaciente del corazón y en busca de validación.  La acción de la lástima que lastima, no de la compasión.

Estamos cada vez mas expuestos a las desgracias ajenas, los perros de la calle, los niños de la calle, la exclavitud moderna, desastres naturales, y la pregunta es ¿nos estamos volviendo mas o menos sensibles?  Y la verdadera pregunta ya no es qué sentimos, sino ¿qué hacemos con estas emociones tan humanas?

Parece casi imposible mantener un balance compasivo y desapegado a la vez, el tremendamente dificil Camino de Enmedio que menciona el budismo.  Ayudar sin alimentar nuestra necesidad de drama.  Donar a asociaciones civiles o causas no es solamente un acto para los demás, es una salvaguarda para nosotros mismos; para no terminar siendo héroes de likes y despreciandonos a nosotros mismos.