lunes, noviembre 08, 2010

Prefacio

Pues déjenme platicarles que esto de la vagabundeada se me ha dado con una naturalidad que yo misma me sosprendo. Como si hubiera nacido para esto.

No he dormido mas de tres noches en el mismo lugar (excepto los retiros). Igual de contenta he tomado té con un monje en una cueva, que comido momos en la calle con los leprosos. A veces ando con un grupo de 5+ personas adorables y a veces yo y mi bote de agua.
Jamás en mi vida pensé que me sentiría tan completa durmiendo en un cuarto de a 3.5 dólares la noche, de hecho ahi extendí mi vista dos días mas porque el lugar estaba en el medio de la nada y la tranquilidad era adictiva.

Tampoco pensé que fuera físicamente tan fuerte y ni que mis egos fueran tan grandes. La navegación interior también ha sido todo un tema. Los retiros no me han dado paz, han creado en mi una muy necesitada revolución. He pasado hambres, fríos e incomodidades; y sin embargo ha sido la mejor experiencia de mi vida. No quisiera estar en ningún otro lugar.

El asunto social también ha sido una experiencia única. Te encuentras personas con las que generas una conexión instantánea, en dos segundos empiezas a hablar de cosas que no hablarías con alguien mas y sabes que te comprenden porque han pasado por lo mismo.

Siento que andaba por la vida caminando paralelo a los demás, sin conectarme realmente. Sin abrir nuestros corazones, almas, mentes o lo que sea en lo que creas. Deberíamos dejarnos vibrar con los demás si crees en String Theory, o dejar de conceptualizar si crees que dios si juega a los dados, o estar en un solo lugar si crees en los multiuniversos. Deberíamos dejar...

Tengo material como para mil charras pero la tecnología ni el tiempo dan para mucho. Tengo un diario gordo gordo que poco a poco le pondré orden y mil fotos que trato de mantener organizadas. Pacencia pacencia.