miércoles, junio 24, 2009

Praga, Berlin y Munich

Praga es linda linda linda. Se come delicioso, hasta la cerveza de la casa es espectacular y lo mejor es que como todavía no le entran a la onda del Euro, es barato. La verdad no tengo mucho que decir porque desgraciadamente los dias ahi me tocaron muy lluviosos y me apegué al grupo (por gusto, no hay que ser tan desafanda siempre). Tienen un castillo impresionante y todas las callecitas son lindas. Fui a una exhibición de Dalí y a otra de Mucha. Muchas personas me recomendaron ir ahí y sí, es muy hermosa pero la verdad es que a mi me gustan mas las ciudades divertidas que las bonitas. Como que Praga es una novia muy hermosa pero sin mucha plática, te puedes divertir bastante si eres 100% visual, lo mio es la gordita jaladora. Igual me equivoco.



Berlín. Todo lo contrario, es una ciudad maltratada, calzonuda, calzoniada, bipolar y bien vividota y por lo mismo platicar con ella es sumamente divertido. Antros hay mil, ellos si que saben divertirse. Cuando llegué a la ciudad pensaba en qué tan comercializado estaba el asunto del Muro, que si iba a ver Disneywall. Y si hay un punto así que se llama Check Point Charlie (no en Alemán, en Inglés) y es donde los gringos no han sacado sus narices. Está una replica de la garita de ese retén (ni foto saqué), aunque el muro ya no existe y tienen a un gringuito soldadito fake, poniendote cara de “we will save the world in the name of God” para que le tomes hartas fotos, o sea, lo único que no me gusto de Berlín fue eso.
Al menos a mí me pasó que cuando escuchaba del Muro, de la Guerra Fría me sonaba a historia pasada, pero llegas aquí y todavía puedes ver esta historia en el día a día. La foto de abajo para mi representa lo que es Berlín hoy. Una ciudad no sólo con cicatrices (como las muchas que encuentras en Europa a causa de guerras e incendios) sino todavía con heridas. Pedazos de tierra sin ni siquiera pasto que crece, nada, en "reparación", sin saber que hacer. Todavía puedes sentir ese sabor de lo comunista y lo capitalista. Es como ir a Cuba, donde lo del libro vive.


El tour histórico estuvo buenísimo, si van, gástense unos euros en eso, vale la pena. Hay lugares como el bunker donde se suicidó Hitler que si no te dicen, pasa desapercibido. Te llevan a las plazas donde los famosisísimos discursos ocurrieron, a la universidad donde el comunismo comenzó, etc... Los museos también son buenos.

Me desafané del grupo y me fuí a la Galeria Nacional donde vi a El Pensador de Rodin. Luego por azares de la vida encontré una exhibición de esculturas budistas del área de Afganistán que datan del Siglo III. Ahí ví un poco más del lamentable suceso donde los Talibancitos explotaron una escultura de 55 metros de Buda del siglo V. El video es impactante, al menos en la exhibición tenían una película 3D de la escultura (de lo perdido...) salí haciendo corajes. Piensas en todos los esfuerzos que los paises ponen por conservar su historia, sus ruinas. Y entre los chinos destructores de monasterios y asesinos de monjes (hasta la fecha) y éstos talibanes intransigentes han afectado fuertemente el legado budista, en pleno año 2001 buuuhhh!!!!

Afuera de éste museo estaba el final del muro y ahí conocí a un señor español que platicaba con dos señoras. Les pedí instrucciones sobre una plaza y me quedé platicando con ellos. El típo llegó hace muchos años a Berlín del Este y nos platicaba de como eran las cosas en ese entonces, fue muy interesante saberlo de primera mano. Nos reímos mucho cuando nos platicó que un día andaba a horas sospechosas en lugar sospechoso en la calle y un policía lo empezó a perseguir (fueron años de persecución al mero estilo Ruso y su alemán era malo todavía) y él le dijo: "Soy una perdida" (queriendo decir que estaba perdido), asi que al botellón dos días en lo que averiguaban si era gay o no. En este tipo de ciudades no (no no) puedes irte sin platicar con un local.

En el Parlamento Reichstag concí a un chileno desparpajado en la fila. A final de cuentas resultó que estudiaba para ser Conductor de Orquesta en Milán. Horas hablando (ejem, yo preguntando) sobre música clásica. Jamás juzgues por las apariencias. Terminamos en algún bar cuando llegó un grupo gritando en español al parecer el Barcelona ganó el torneo Europa. Cuando supieron que era de México me abrazaron pagaron mis cervezas a salúd de Rafa Marquéz y se disculparon por la lesión (???), y el bartender (Español también) me mandó vino, hasta que el futbol me dió algo.




Munich. Hicimos parada en un campo de concetración. La verdad yo no estaba muy emocionada de entrar. Y si, fue una experiencia muy dificil por decir lo menos. El museo estaba bien, pero cuando entré al bunker un escalofrío fuertísimo recorrió mi espalda, pior que todos los ultimos chorritos de pipí juntos. Que sensación tan escalofriante. La verdad no te lo presentan teatralmente pero (llámenme new age si quieren) la energía sigue ahí. Muchos se quedaron tomando fotos, yo sólo alcancé a tomar ésta cuando no pude mas y empecé a caminar sin parar hasta el camión.



Lo light de Munich fue la experiencia de ir a un Beer Hall, donde las alemanas torotas cargan varios tarros de a litro de cerveza y te bailan con sus vestiditos y comimos bien grasoso pero delicioso. Todos nos pusimos happy, y es que oiga el asunto era de a litro. Chéquense las fotos donde salgo echada para adelante (no se porqué ahora la onda es tomarte fotos echada pa´delante), todos mis contactos facebookeros de menos de 24 a huevo tienen una foto asi. Es como la del shower de nuestros tiempos (snif)