sábado, julio 28, 2007

Jornadas Villistas 2007




Mi personalísima versión de la Cabalgata Villista. Muy seguramente Betito tendrá su versión de los hechos pero como este es mi blog…

Me aventé un tramo montando (nunca los 7 dias, eso solo para los traumados trasero de piedra como beto) y que aunque llegué deseando el regreso de las fuerzas Porfiristas la pasé bastante chido. Ahora si le hice el honor a lo de Charra y ps también a lo de Frijolera porque todas las comidas las proveía el gobierno y éramos un montón. Hasta eso hay que reconocer el buen trabajo de los organizadores, había pa´todos. Todo iba bien hasta que esperando que mi mini-ejercito pasara para tomarles fotos oigo a un tipo que iba representando a Pancho Villa (igualito por cierto) le dice a una señora por ahí.
–…si, mire. Yo voy a ir a verla en la mañana y verá como se le mejora su salud, no es en mi nombre, sino con mucha fé y en nombre del General Francisco Villa.-
¡¿Qué qué qué?! ¡¡Ahora resulta que Pancho Villa es un SANTO milagroso!! No dudo y cure porque yo creo que lo que cura es la fé, no la Fé, pero brincarse no nomás a la Virgen, a San Judas Tadeo, sino al mismísimo Jesucristo ¡oigame no, eso es descaro!

Ya después supe que en Parral hay una secta que le reza y no se cuantas cosas mas, en fin, creo que yo no soy nadie para hablar y menos que tengo en mi casa un marquito con la foto del General y ps no he podido quitarla.

viernes, julio 27, 2007

El incomprendido arte de comer solo

Recuerdo cuando era adolescente había cerca de mi casa un cine, varias veces fui sola a ver alguna función. Como ya había comentado empecé a querer "pertenecer" y tuve que lijar muchas de las cosas raras que me hacían inagrupable.

Alguien de mi recién adquirido grupito me dijo que ir al cine solo era de lo mas looser de este mundo (no creo que haya existido la palabra looser en aquel entonces, quizá haya dicho gacho o salido). Y ps en aquel entonces no tenía mucho discernimiento(still) para darme cuenta que lo hacía por placer mas que por falta de compañía. Así que anoté aquel "sabio" consejo en mi libretita de "cosas pendejas que algún día batallaré para olvidar". Y ya jamás volví a ir a cine sola, ni a comer sola, menos a ir a algún antro sola. Bueno a veces llegaba sola pero solo si alguien me esperaba.

Y así fuí navegando con los típicos problemas de hacer las cosas en grupo. Como siempre he tenido la maldita mala costumbre de llegar a tiempo, muuuchas veces he tenido que esperar laaaargos minutos a que llegue alguien, a veces las cuentas salen raras y acabas poniendo un buen de más o lo mismo que alguien que se puso hasta el güevo con chivas, o tienes que repartir gente, o tienes que esperar a que te repartan, ordenar lo que no quieres, comer a la hora que no te da hambre...

Y no es que sea una ermitaña, me gusta estar en grupo pero más me gusta tener la opción de estar con o sin. Así que llegué a este país donde a la gente no le importa si vienes o vas, sola o acompañada, traumada o de más de pasada.

Las primeras veces que comí sola en algún restaurant torontiano, no lo buscaba concientemente, eran "circunstanciales", procuraba que fueran de comida rápida para que la gente no notara cuanto tiempo tenía yo sentada ahí y por supuesto siempre llevaba un libro, bueno siempre traigo un libro en la bolsa, pero no dejaba de leer ni comiendo.

La circunstancia se empezó a hacer costumbre y pronto me dí cuenta que en realidad lo gozo inmensamente. Ya no necesito muletillas, me siento a hacer una de las pocas cosas que disfruto más que leer, ver a las personas. Pero no verlas como solía verlas cuando iba los jueves al Chihuahua Charlies, a mi que chingados me importa lo que traen puestos, yo quiero ver sus caras, sus rostros y jugar a que les adivino la vida, les adivino su día de trabajo.

Irónicamente ahora cuando salgo a comer en grupo también lo disfruto más, estoy ahi totalmente, los escucho con ganas. Pero tambien me gusta sacarme a pasear, siempre llego junto conmigo, las cuentas siempre son justas, nos da hambre a la misma hora y nos gusta arriesgarnos a probar cosas nuevas. Hacer las paces contigo mismo te brinda el mejor amigo que puedas tener.

domingo, julio 01, 2007

Centro de Toronto, sábado por la tarde.

A- ¿Tomamos el metro o nos vamos caminando?

B- Caminando floja, está el día hermoso.

A- Yo nací en Vietnam, mis papás eran budhistas, y luego se hicieron católicos.

B- Yo nací católica, lo profesé un rato por convicción, luego…. luego… sigo caminando.

Enturbantados en un puesto de la calle: ¡pásele pásele güerita, llévese una copia del Corán grrrraaatis! ¡¿Quiere visitar una mezquita?! ¡¿Le interesa abrazar la religión musulmana?! ¡No lo dude, no lo piense…!

A- Después de mi adolescencia sufrí una depresión clínica que ni mis padres, ni mi nuevo catolicismo pudieron ayudar. Me empecé a hacer las mismas preguntas que tú. Pero mi búsqueda fue motivada por el dolor, luego deje de preguntar y encontré la paz.

B- Es cierto, mi búsqueda no ha sido para calmar ningún dolor intenso.

A- ¿Es salida de la curiosidad?

B- No, que horror, eso seria bastante vano. Es salida de… de… quiero saber, quiero llegar… ¡ahy cabrówn! Si es salida de la curiosidad. Entonces mi curiosidad no es mala porque mi sentimiento de búsqueda lo siento bien legítimo.

Escrito sobre una vitrina: Capítulo 5 del libro de la Dianética, tal y como usted lo vió en el infomercial. Prueba de coeficiente intelectual totalmente gratis. Inscríbase aquí.

B- Ha habido momentos es mis ratos de meditación que siento … siento como si dentro de mi hubiera todo el universo pero no me siento más grande, como si yo no existiera y mi piel no fueran los límites, no lo sé, es difícil de explicar.

A- Pero si te entiendo, antes de dejar de preguntar estuve varias semanas en un campamento en California donde te apegas a la rutina de los monjes Mahayanos.

Hippie apoltronada en un escalón cantando y rascando una guitarra: Maldito Bush/ maldito Bush / Fuma jachis / Fuma jachis / Tu no eres la verdad / Tu no eres la verdad / La verdad es el amoooor…

B- En fin, es tanto lo que me falta que solo se me ocurre seguir caminando. Ando buscando un gurú.

A- Solo ten cuidado, por ahí me han dicho que hay cada loco…

Vagabundo de mirada perdida, una mano alzada a Dios y la otra con monedas de dólar hacia la gente: ¡Este mundo está peeeerdidooo! ¡El final está cercaaaaa! ¡Arrepiéntanse y empiecen a creer!

B- Pérame A, dejáme me regreso. ¡Señor! A usted le pago yo, ahí le va cinco dolares señor, dígame en qué.