El miedo desde siempre se ha utilizado como una fuente de poder. Desde la familia hasta el arreglo más complicado de naciones. Desde el coco y el popular chanclazo hasta terroristas de religiones exóticas.
Jamás me imaginé cayendo en las redes de este teatral movimiento político. Sin embargo hace un mes Canadá envió sus tropas de paz a Israel, que se componen básicamente de comandos de reconstrucción y ayuda médica. Para todos es clara la posición de Canadá en contra de la guerra pero ese movimiento puso a todos muy nerviosos, especialmente después de los atentados de Londres.
Dos días después del arribo de las tropas iba yo en el metro de Toronto cuando se detiene y nos empiezan a desalojar a todos rápida y nerviosamente. No solamente de los vagones sino de las estaciones. Recuerdo como el metro se paró bruscamente. Se nos avisó por el altoparlante que teníamos que evacuar inmediatamente, en orden y sin correr. ¡Chále! eso es lo primero que te dicen cuando las cosas no van bien.
Nos volteamos a ver unos a otros y en honor a la verdad tengo que admitir que mi primera reacción fue buscar a alguien tipo Apu de los Simpson con algún bulto extraño. Algo que era muy probable ya que este país tiene un poco de todo y el metro siempre es una torre de Babel. Encontré a uno que igual y era africano pero yo salí por otra puerta diferente que la de él. Unos minutos más tarde (y ya a salvo por supuesto) reflexioné que bajo la influencia del pánico hubiera creído que todo en el medio Oriente es polvo; que Hussein es primo de Oshama; que el petróleo no tiene nada que ver en este conflicto, aunque este pagando a 3 dólares el galón de gasolina; y hasta hubiera sentido la piel chinita escuchando a Bush decir que Dios está con ellos en su lucha contra el mal. Es decir, en cuestión de 5 segundos yo estaba convertida en una gringa.El miedo no conoce argumentos, es una reacción espontánea y arbitraria que se olvida de la razón. La bomba resultó ser una llamada en falso de algún chistosín o de alguien que quiere demostrar que el terrorismo no tiene aliados. El misterio sigue sin resolverse y yo quisiera apelar a la buena fe y quedarme con la teoría del chistosin.
Con este desagradable incidente entendí que bajo un régimen de terror (sutil o abierto) la gente está dispuesta a ceder poder a cualquier cuasi iluminado que brinde un poco de esperanza. Yo hubiera puesto mi vida en manos del señor que cada mes me vende el MetroPass, que tiene 90 años y que siempre está dormido, con la única condición que fuera güerito. Moraleja, de que funciona, funciona.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere, dicen. Llevando este caso un poco más al ámbito económico quisiera comentar del presidente venezolano Hugo Chávez. Este señor me tiene muy impresionada con sus comentarios y amenazas, algunas de las cuales ya está cumpliendo. Éstas han sido algunas de sus declaraciones y acciones:
-Venderá petróleo por debajo del precio del mercado a 13 países del caribe incluyendo a su amigo del alma Fidel.
- De pasada podría poner a la venta gasolina más barata dentro de los Estados Unidos a través de la compañía Citgo, propiedad de Venezuela.
- Ya compró alrededor de $800 millones de dólares en bonos de deuda pública de Argentina y Ecuador, a la próxima devaluación, ya sabremos a quien pedirle…
- Trae la idea loca de crear un oleoducto del pacífico hasta China para empezar a proveerle en serio a este país que crece en serie. Y así no depender de Estados Unidos como comprador mayoritario.
- Compró 100,000 rifles rusos con todo y la objeción gringa.
- Arrancó en Venezuela una nueva cadena de televisión que compite con CNN, digamos que se dio cuenta del pequeño sesgo que existe…
Estemos o no de acuerdo con sus políticas anti-neoliberalistas, tenemos que coincidir que este señor no entra en la onda del terror estadounidense, que no tiene miedo de llamar a Bush Señor Peligro y más, de burlarse de Condoleezza Rice, de declararse amigo de Fidel, de dar entrevistas para al-Jazeera y de llamar a la unidad a una Latinoamérica que siempre se ha distinguido por actuar cada quien por su lado.
Quizá Chávez no tiene mucho miedo ni cede poder porque ha aprovechado bien la situación del precio del petróleo. Y pienso, ellos producen 2.7 millones de barril por día y México 3.4. Entonces ¿no podríamos estar nosotros también comprando bonos de nuestra deuda eterna, y que la Martita se vista de puro Channel sin que nos pese? ¿No podríamos decirle, --pos ya no te invito a mi rancho con animales exóticos, porque ya tengo nuevos amigos que si saben jugar a las canicas--? ¿No podríamos también nosotros quitarnos un poco de miedo y negociar ante esta potencia por mejores arreglos económicos?
Otro ejemplo viene de Canadá y sus más recientes intenciones de abandonar el TLC o NAFTA si Estados Unidos sigue haciendo trampa y bloqueando el paso de madera y acero, para generar crisis y poder comprar los bosques canadienses y poder talar a su gusto. ¿Te suena familiar? Canadá tiene miedo de perder los tratados con el vecino pero respira profundo y conserva su integridad como país contando hasta diez, quizá se está dando cuenta que existen otras vías.
Conclusión. El miedo no anda en burro y quizá llevarnos bien con el que tiene el poder nos evite noches de insomnio, o tener a un presidente con precio por su cabeza y amenazas de muerte. Llevarnos bien con el que le pega a los chiquitos nos da poder a nosotros también. ¿O no?
P.D. ¡Andrées Manueel dice mi mama que ya te metas o si no te va a llevar de los pelos y que ya no te andes juntando con ese malandro del Hugo..!! ¿Quién dijo miedo…?
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